EL ESPÍRITU DE ERROR

¿Cómo nos podemos dar cuenta que habita el espíritu de error?.

EL ESPÍRITU DE ERROR COMIENZA CUANDO MANEJAMOS NUESTRA VOLUNTAD Y LAS ESCRITURAS.

Así te dice el Señor: Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus para ver si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido al mundo. En esto conocéis el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, del cual habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo. Hijos míos , vosotros sois de Dios y los habéis vencido, porque mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan de parte del mundo, y el mundo los oye. Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de la verdad y el espíritu del error. Juan 4. 1-6

Lo GENUINO de nuestro amor y de nuestra creencia en Cristo son la evidencia de la obra de Dios en nuestras vidas. Son el testimonio del Espíritu Santo de que somos hijos de Dios. Así te dice el Señor: Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo el que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor de Dios en nosotros: en que Dios ha enviado a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de Él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios así nos amó, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie le ha visto jamás. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor se perfecciona en nosotros. En esto sabemos que permanecemos en Él y Él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Juan 4: 7-13

Cuando no hay amor en tu espíritu es porque existe un espíritu de error que no permite que vivas de acuerdo al mandamiento de Dios. «Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y que nos amemos unos a otros como Él nos ha mandado».

NO OLVIDES que el Espíritu Santo da testimonio de la realidad de Dios en TU vida.

También debes vivir a la disposición que corresponde a esa verdad. Así te dice el Señor: Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió al Hijo para ser el Salvador del mundo. Todo aquel que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios. Y nosotros hemos llegado a conocer y hemos creído el amor que Dios tiene para nosotros. Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios permanece en él. En esto se perfecciona el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio, pues como Él es, así somos también nosotros en este mundo. En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor involucra castigo, y el que teme no es hecho perfecto en el amor. Nosotros amamos, porque Él nos amó primero. Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto. Y este mandamiento tenemos de Él: que el que ama a Dios, ame también a su hermano. Juan 4:14-21

Los que son de Dios me entenderán y el que no me entiende vive con un espíritu de error.

Consejo: Debes aprender a discernir. En el Antiguo Testamento, los hijos de Isacar, tuvieron discernimiento (1 Crón. 12:32).

En el Nuevo Testamento, Jesús dijo a los fariseos que ellos debían ser capaces de comprender las señales de los tiempos, sin embargo estaban tan preocupados añadiéndole a la ley, que no fueron capaces de discernir la Verdad de Dios (ver Mat. 16:1-3).

El discernimiento es un don. Tal DON lo otorga el Espíritu Santo.

EL VERDADERO CRISTIANO es parte de la columna y baluarte de la verdad (I Timoteo 3:15). La Iglesia de Cristo es la única heredera de las verdaderas. Una vida en verdad y una fe en Dios, obrando a través de los principios del Evangelio.

Jesús dijo: «No todo el que me dice ´Señor, Señor´ entrará en el reino de los cielos» (Mateo 7:21).

Publicado por doctoraleibacher

Doctora PhD en teología bíblica

Deja un comentario